De todas las aplicaciones que Mac OS X trae de serie, Automator es la más versátil sin lugar a dudas. No obstante, muy pocos usuarios consiguen entender la filosofía que hay detrás de ella y nunca llegan a explotar ni una fracción de sus posiblidades. Si siempre te hizo gracia este robot pero nunca supiste que uso darle, la siguiente introducción a Automator es para ti.

Automator se introdujo por primera vez en Mac OS X 10.4 Tiger y, junto con Spotlight, Dashboard, iChat AV y Mail, fue una de las novedades más promocionadas de aquella versión del sistema operativo de Apple. Posteriormente, con la llegada de Leopard, la aplicación ha madurado mucho, mejorando su interfaz e incluyendo nuevas funcionalidades. Tanto antes como ahora, la razón de ser de Automator es la misma: automatizar tareas que el usuario realiza con cierta frecuencia en su interacción con Mac OS X.

Para que os hagáis una idea, Automator es como una fábrica de la que podemos obtener diferentes cadenas de montaje. En cada una de esas cadenas de montaje,  un conjunto de piezas se ensambla de forma secuencial para producir un producto final como resultado. En este caso, las piezas de la cadena de montaje de Automator son los archivos sobre los que queremos realizar determinadas acciones, mientras que el producto final puede variar en función de las acciones que compongan esa cadena de montaje.

Sin entrar en más detalle, consideraremos las acciones como las unidades funcionales más pequeñas que puede manejar Automator, yendo asociadas a la aplicación que las realiza. De hecho, pueden encontrarse en la barra lateral de la ventana principal de la aplicación, agrupadas según ese criterio:

 

 

Pero como en toda cadena de montaje, hay ciertas reglas que debemos respetar, y del mismo modo que una máquina encargada de aplicar pintura no sabe que hacer con un conjunto de componentes electrónicos, la mayoría de las acciones de Automator esperan recibir el objeto adecuado  (y digo la mayoría porque existe un segundo tipo de acciones cuya función es la de proporcionar esos objetos).

Por ejemplo, en la siguiente imagen podemos ver dos acciones: obtener los ítems del Finder especificados y combinar páginas PDF. Es lógico que si queremos combinar varios archivos PDF, lo primero sea explorar nuestro disco duro para seleccionarlos. ¿Veis el nexo de unión entre ambas acciones? Quiere decir que el resultado de la primera acción será la entrada de la segunda (y así para sucesivas acciones).

 

 

De este modo, a la hora de crear un flujo de trabajo (esto es, una cadena de montaje) lo primero es identificar los objetos sobre los que queremos actuar, y añadir una o más acciones que los recolecten de nuestro disco duro para pasarlos a las acciones que van a venir detrás. Mientras decidimos las acciones que queremos utilizar para “fabricar” nuestro producto, podemos ir arrastrándolas al panel derecho, que no es más que una vista general de esa cadena de montaje imaginaria:

 

 

Como te darás cuenta una vez que empieces a desenvolverte, la clave de la potencia de Automator está en la flexibilidad que ofrece al manejar distintos tipos de datos, permitiendo enlazar acciones de lo más variopinto con resultados espectaculares (y muy prácticos).

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Publicado el Jueves, 22 de Mayo de 2008.
Categorías: Guías, Mac OS X.

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2 comentarios

  1. Ren

    Viernes, 23 de Mayo de 2008

    Vamos ahi, me ha molado este post. Congratz!

    Encima soy el lector RSS #20! (ya era hora, no? es que no suelo suscribirme a nada, no me incomoda visitar los blogs uno a uno) Double Congratz!

  2. David Durán

    Viernes, 23 de Mayo de 2008

    Pues estáte atento porque en la siguiente entrega haremos nuestro primer flujo de trabajo ;-)

    Respecto a los RSS, cuando lees muchísimas fuentes al día y necesitas pasar un filtro a tanta información, se hace casi imprescindible. Yo ahora uso Google Reader, porque así estoy sincronizado esté en el equipo que esté (incluido el iPhone).

    Por cierto, siento quitarte la ilusión, pero el número de suscriptores es algo aproximado (y creo que varía cada día en función del número de lecturas).

    En cualquier caso, gracias por dejarte caer por aquí (y por suscuscribirte, claro) :-)

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